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domingo, 10 de enero de 2010

Moisés de Miguel Ángel.1513-1515.


Miguel Ángel es el escultor más importante del Cinquecento. Además de su actividad como escultor, practicó la arquitectura (construyendo la Bibioteca Laurenciana de Florencia, la plaza del Campidoglio en Roma o interviniendo en la basílica de San Pedro en la que entre otras cosas diseñó su cúpula), la pintura (pintando la bóveda de la Capilla Sixtina y el Juicio Final en su ábside) y la poesía. Miguel Ángel nació en 1475 en Caprese, un pueblo de la Toscana. Si en sus primeras obras (la Pietá, La Virgen con el Niño de Brujas, el Baco, el David) vemos un clasicismo extremo, tempranamente aparecen en Miguel Ángel aspectos estilísticos nuevos que lo alejan del clasicismo y prefiguran el manierismo del que será motor y máximo representante: posturas quebradas e intranquilas, formas inacabadas y superficies rugosas y sin pulir y un recurso al Non finito que es una utilización consciente de la superficie mate y rugosa en su cualidad “pictórica”.
En este Non finito podemos ver también la adscripción de Miguel Ángel al platonismo, con su creencia acerca de que la idea ya está contenida en el bloque de mármol y que el escultor es el agente que la saca a la superficie, de modo que, cuando esa idea está ya clara, ya ha aflorado, no es necesario insistir más en ella incidiendo en sus detalles.
Por lo general, las figuras de Miguel Ángel tendrán físicos poderosísimos, reflejo de la fortaleza espiritual que quiere atribuirles, de modo que sus esculturas, como sus pinturas también parecen representar a titanes.
La figura del Moisés fue tallada para formar parte del Sepulcro del Papa Julio II. A comienzos del siglo XVI, el papa Julio II estaba empeñado en hacer de Roma un símbolo de la autoridad papal y faro de la cristiandad y para ello buscó transformarla por medio de costosos proyectos artísticos y arquitectónicos entre los que se encontraba la realización de una nueva basílica de San Pedro que encargó a Bramante. Tras fallecer, sus sucesores en el papado continuarían en ese propósito, haciendo de Roma la gran capital del arte en los siglos XVI Y XVII y el lugar dónde trabajarían algunos de los máximos exponentes del Renacimiento Pleno primero, del manierismo después y del Barroco, ya en el siglo XVII.Tras realizar en Florencia el David, Miguel Ángel fue llamado a Roma por el papa para encargarle dicho sepulcro. Miguel Ángel diseñó un espectacular y grandioso proyecto poblado de numerosísimas estatuas en piedra y bronce que debía estar situado en el crucero de la nueva basílica de San Pedro que estaba levantando Bramante en Roma. Poco más tarde, Miguel Ángel debió abandonar el proyecto del sepulcro, obligado a pintar la bóveda de la Capilla Sixtina. En 1513, retomó el proyecto de una tumba bastante menos ambiciosa y más pequeña y fue en este periodo, entre 1513 y 515, cuando talló el Moisés. Sin embargo, otra vez tendría que abandonar al frenarse la financiación del sepulcro. Finalmente, sólo en 1542 culminaría un proyecto muchísimo más humilde y que no tenía casi nada que ver con el proyecto original que se ubicó en la iglesia romana de San Pietro in Vincole, adosado a uno de sus muros laterales y en el que el Moisés tallado casi 27 años antes se convirtió en la figura protagonista de dicho sepulcro.
La escultura fue tallada en mármol de Carrara y tiene una altura de 2,35 m. Otra vez Miguel Ángel hace un alarde de maestría en la talla de esta figura, combinándola con un minucioso pulido de las superficies que le permiten reproducir de un modo absolutamente fiel distintas texturas como la piel, los ropajes o el cabello. El modelado de músculos y el detalle de las venas hinchadas son un verdadero prodigio. También emplea el trépano, especie de taladro accionado manualmente, para crear profundos huecos y pliegues que crean acusados efectos de claroscuro y que añaden una calidad casi pictórica a la superficie, además de acrecentar la inherente sensación de volumen . Como es habitual en Miguel Ángel, Moisés presenta un cuerpo de físico poderosísimo, como podemos apreciar en el robusto torso o en los fibrosos y musculosos brazos y piernas que simbolizan la fortaleza espiritual del personaje representado.
El líder de Israel es representado sentado, con las Tablas de la Ley debajo del brazo, mientras que con la otra mano parece acariciar los rizos de su larga barba.
Llama la atención como mientras la pierna derecha se apoya firmemente en el suelo, la izquierda se echa hacia atrás como si quisiera levantarse. Miguel Ángel, como ya había hecho con el David, vuelve la cabeza del Moisés hacia su izquierda con el ceño fruncido y los labios apretados, El clasicismo de la composición convive aquí con la tremenda tensión contenida que transmiten el físico de músculos protuberantes y venas hinchadas y el gesto del rostro y la postura sedente pero a punto de alzarse ya mencionados. En efecto, las figuras de Miguel Ángel parecen siempre contener sus potentes emociones como si no tuvieran derecho a darles salida.
Algunos historiadores han querido ver en esta representación el momento en que tras recibir las tablas de la ley en el Sinai, Moisés desciende hacia el campamento hebreo y descubre, preso de una tremenda furia, que sus compatriotas se han lanzado a idolatrar un becerro de oro que han realizado durante su ausencia.
Otros, sin embargo han creído que Miguel Ángel representa el momento inmediatamente posterior a recibir de Dios las Tablas de la Ley, en el que Moisés queda extasiado y petrificado ante el esplendor de la luz divina aparecida ante él.
La figura del Moisés se convirtió en otro de los numerosos hitos de la escultura del Renacimiento realizados por Miguel Ángel. Con su físico poderoso parece responder a la habitual tipología renacentista del guerrero enlazando los condotieri quattrocentistas de Donatello y Verrochio con las figuras de los sepulcros de Lorenzo y Julián de Médicis que el propio Miguel Ángel tallaría unos años más tarde en Florencia.

viernes, 8 de enero de 2010

David de Miguel Ángel.1502-1504.Florencia.


Miguel Ángel es el escultor más importante del Cinquecento. Además de su actividad como escultor, practicó la arquitectura (construyendo la Bibioteca laurenciana de Florencia, la plaza del Campidoglio en Roma o interviniendo en la basílica de San Pedro en la que entre otras cosas diseñó su cúpula), la pintura (pintando la bóveda de la Capilla Sixtina y el Juicio Final en su ábside) y la poesía. Miguel Ángel nació en 1475 en Caprese, un pueblo de la Toscana. Si en sus primeras obras (la Pietá, La Virgen con el Niño de Brujas, el Baco, el David) vemos un clasicismo extremo, tempranamente aparecen en Miguel Ángel aspectos estilísticos nuevos que lo alejan del clasicismo y prefiguran el manierismo del que será motor y máximo representante: posturas quebradas e intranquilas, formas inacabadas y superficies rugosas y sin pulir y un recurso al Non finito que es una utilización consciente de la superficie mate y rugosa en su cualidad “ pictórica”.
En este Non finito podemos ver también la adscripción de Miguel Ángel al platonismo, con su creencia acerca de que la idea ya está contenida en el bloque de mármol y que el escultor es el agente que la saca a la superficie, de modo que, cuando esa idea está ya clara, ya ha aflorado, no es necesario insistir más en ella incidiendo en sus detalles.
Por lo general, las figuras de Miguel Ángel tendrán físicos poderosísimos, reflejo de la fortaleza espiritual que quiere atribuirles, de modo que sus esculturas, como sus pinturas también parecen representar a titanes.
El David fue realizado entre 1502y 1504 en Florencia, ciudad que gracias a su extraordinario desarrollo económico y la increíble riqueza de algunas de sus familias de burgueses más notables, se había convertido en protagonista y motor de la enorme transformación cultural y artística que había supuesto lel humanismo y el Renacimiento en el siglo XV. Miguel Ángel talló la escultura en un bloque de blanco mármol de Carrara. Dicho bloque tiene un curioso origen ya que había sido adquirido casi 40 años antes para realizar una de las esculturas que el gremio de laneros de Florencia había encargado para ser colocadas rematando los contrafuertes de la catedral. Tras deteriorarse, varios escultores intentaron aprovecharlo buscando tallar algo en él pero abandonaron, considerándolo inaprovechable por ser demasiado estrecho respecto a la gran altura que tenía. Finalmente, Miguel Ángel consiguió hacerse con el encargo de tallar en él un David.
La figura de 4,10m. de altura es un verdadero prodigio de talla. Aunque Miguel Ángel realizó numerosos dibujos preparatorios y algunos bocetos a escala en cera y arcilla, talló la escultura directamente sin emplear como solía ser habitual un modelo al mismo tamaño de escayola. La talla se complementa con un cuidadoso pulido de toda la superficie. Así, talla y pulido reproducen con precisión nervios ( como podemos ver en los brazos o en las prodigiosas manos), músculos, cabello y cualquier textura del cuerpo, dando la sensación de estar delicadamente modelado más que tallado.
Aunque la composición prima la visión frontal, Miguel Ángel buscó que pudiera ser observada girando completamente en torno a ella, por lo que la talló con sumo detalle cuidando todos los puntos de vista. La figura presenta una composición estable basada en un contraposto apoyándose sobre su pierna derecha, cayendo, de este modo, el centro de gravedad de la figura sobre el pie derecho. La pierna izquierda aparece así ligeramente flexionada, como si estuviera liberada de soportar el peso de la figura. Del mismo modo, la cadera derecha se eleva respecto a la izquierda, y el hombro derecho aparece respecto al otro inclinándose ligeramente hacia abajo. El brazo derecho cae en paralelo l cuerpo y su mano sostiene una piedra mientras que el brazo izquierdo se flexiona sosteniendo la honda que David apoya sobre su hombro.
La cabeza rota hacia su izquierda en vez de mirar al frente.
Las proporciones de manos y cabeza aparecen algo grandes respecto a las del resto del cuerpo aunque parece ser que Miguel Ángel, pensando que iba a ser instalada a gran altura, agrandó éstas para compensar ciertas incorrecciones visuales que, de lo contrario, las hubieran hecho aparecer demasiado pequeñas.
Miguel Ángel no representa un adolescente como habían hecho Donatello o Verrochio al realizar el mismo tema, sino que presenta un joven de anatomía más robusta. Sus músculos están más desarrollados, como podemos ver en sus brazos o en el abdomen pero sin romper la armonía clásica de las fluidas líneas de la composición.
La figura sugiere una tensión contenida tanto por su postura como por el gesto del David cuyo rostro, aún siendo de una belleza apolínea, aparece mostrando una especie de rabia contenida y de concentración, ya que, otra vez diferenciándose de los modelos de Donatello y Verrochio, en vez de representar el momento posterior al combate con la cabeza cortada de Goliat a sus pies, Miguel Ángel opta, al parecer, por mostrar el momento pleno de tensión previo al combate con el gigante.
Al culminarla, la escultura causó tal sensación que se decidió no colocarla sobre los contrafuertes de la catedral y se creó una comisión de la que formaban parte numerosos artistas entre los que se encontraba Leonardo, para decidir otro emplazamiento. Finalmente, Miguel Ángel consiguió imponer su criterio a dicha comisión y la escultura se colocó elevada sobre un pedestal frente al Palacio de la Signoria de Florencia, símbolo del gobierno de la ciudad. De este modo, El David se convirtió en un símbolo del ansia de libertad e independencia de la ciudad frente al poder de las grandes familias como los Médicis que pretendían ejercerlo en solitario o de los enemigos exteriores que la amenazaban.
Actualmente, la talla original se encuentra protegida en el museo de la Academia de Florencia y en su emplazamiento original se instaló una réplica.
El David de Miguel Ángel se ha convertido en uno de los mejores ejemplos de los valores clásicos del Renacimiento Pleno de inicios del siglo XVI. Su belleza es la culminación de la evolución de la plástica renacentista que, a partir de la tradición, no se limita a reproducir miméticamente los antiguos modelos grecorromanos, sino que crea unos nuevos tipos igualmente clásicos, acordes con los valores de esa sociedad impregnada de cultura humanista en la que se desarrollan.

viernes, 25 de diciembre de 2009

Miguel Ángel

El renacimiento pleno del primer Cinquecento se caracteriza por llevar a sus últimas consecuencias los ideales estéticos del siglo anterior: búsqueda de la unidad de la imagen basándose en la subordinación de los distintos elementos compositivos en aras de ésta, composición de la imagen utilizando formas geométricas simples( triángulos,…) para estructurarla, preponderancia del dibujo sobre el color( en el contexto florentino y romano), ausencia de expresión en los personajes, utilización de las perspectivas cónica frontal y aérea para unificar y dar coherencia a la imagen. Los principales artistas de este periodo son Leonardo da Vinci, Miguel Ángel y Rafael en el ámbito florentino y romano y Giorgione y Tiziano en el veneciano.
Miguel Ángel es uno de los más grandes artistas del Cinquecento, tanto en la etapa del Renacimiento Pleno como en la posterior del Manierismo.
Ejemplo de artista multidisciplinar y total. Fue escultor, pintor, dibujante, poeta y arquitecto. Nació en 1475 en las proximidades de Florencia y se formó como aprendiz en el estudio del pintor Ghirlandaio. Sus primeras obras conocidas fueron talladas con 17 años.
El fundamento del arte de Miguel Ángel es la adoración de la belleza del cuerpo humano. Así, en la obra de Miguel Ángel el cuerpo humano tiene un protagonismo total.
Por lo general, las figuras de Miguel Ángel tendrán físicos poderosísimos, los cuerpos por él representados tienen una fortaleza, vigor y rotundidad que los convierten en una especie de personajes suprahumanos , semejantes a titanes, reflejo de la fortaleza espiritual que quiere atribuirles y ejemplos de unos valores y una belleza que nos parecen casi inalcanzables.
La idealización de los cuerpos de Miguel Ángel procede de un profundo conocimiento y de un estudio de las formas naturales. Adscrito a la filosofía neoplatónica, quiso crear un arte dotado de un vigor, y una épica que trascendieran la naturaleza. Miguel Ángel tenía una profunda fe en la belleza del mundo material pero no creía en la imitación exacta de la naturaleza. El artista alcanza una belleza superior a la de la naturaleza sólo mediante la imaginación. Para Miguel Ángel, la belleza es el reflejo de lo divino en el mundo material.
En Miguel Ángel es muy evidente su evolución desde presupuestos clásicos hasta otros plenamente manieristas, pero incluso en sus primeras obras, observamos en las estilizaciones corporales y en las torsiones de los cuerpos un aliento premanierista.
Si en sus primeras esculturas(la Pietá del Vaticano, La Virgen con el Niño de Brujas, el Baco, el David o el Moisés) vemos un clasicismo extremo, pronto aparecen en Miguel Ángel aspectos estilísticos nuevos que lo alejan del clasicismo y prefiguran el manierismo del que será motor y máximo representante: posturas quebradas e intranquilas, formas inacabadas y superficies rugosas y sin pulir y un recurso al Non finito que es una utilización consciente de la superficie mate y rugosa en su cualidad “ pictórica”.
En este Non finito podemos ver también la adscripción de Miguel Ángel al platonismo, con su creencia acerca de que la idea ya está contenida en el bloque de mármol y que el escultor es el agente que la saca a la superficie, de modo que, cuando esa idea está ya clara, ya ha aflorado, no es necesario insistir más en ella incidiendo en sus detalles. Dicho Non Finito podemos observarlo tempranamente en los esclavos tallados para el sepulcro de Julio II o en el San Mateo, , más adelante en los monumentos funerarios de Lorenzo y Julián de Médicis, en especial en la figura del Ocaso del sepulcro de Julián y más adelante tanto en la Pietá del Duomo de Florencia (tallada cuando Miguel Ángel tenía 70 años) y en la Pietá Rondanini (que dejó inacabada al fallecer con 89 años ).
Aunque Miguel Ángel manifestó en algunas ocasiones su desprecio por la pintura, fue un pintor extraordinario, creador con los frescos de la Capilla Sixtina de uno de las obras pictóricas más importantes de todos los tiempos. En dicha Capilla realizó los frescos que cubren los aproximadamente 500 metros cuadrados de superficie de la bóveda entre 1508 y 1512, siendo una de las obras cumbre del Renacimiento Pleno y ya entre 1535 y 1541 el Juicio Final que cubre el ábside y cuya estética es plenamente manierista. Otra vez en ambas obras pictóricas, además de la temática religiosa que ilustran, observamos la glorificación del cuerpo humano desnudo. Así, no sólo en las imágenes del Génesis pintadas en la bóveda sino situadas en las cornisas y adosadas las pilastras de la falsa arquitectura que pinta para compartimentar la superficie de la bóveda aparecen centenares de figuras masculinas desnudas y” putti”en las más variadas posturas, con magistrales torsiones y escorzos. Su fascinación por el cuerpo masculino le llevó incluso a representar al implacable y vigorosísimo Cristo del Juicio Final completamente desnudo. (Aunque posteriormente un papa ordenara cubrirlo a un colaborador de Miguel Ángel, tras la negativa de éste a hacerlo).
También en la arquitectura va a ofrecer Miguel Ángel unas aportaciones fundamentales a este arte. Realizará la Biblioteca Laurenciana en Florencia, cuya escalera de acceso en el vestíbulo es un ejemplo de cómo obtener una imagen de rotundidad y majestuosidad en un pequeño espacio, la plaza del Campidoglio en Roma y, tras la muerte de Sangallo el Joven, que a su vez había sucedido a Bramante, tomará la dirección del proyecto de la Basílica de San Pedro en el Vaticano, para la que proyectará una inmensa cúpula nervada sobre tambor.
Si evocamos algunas de las obras de Miguel Ángel, como la Piedad , el David o el Moisés, los frescos de la Capilla Sixtina o la cúpula de San Pedro su figura emerge como una de las más importantes de la historia del arte.

lunes, 7 de septiembre de 2009

Piedad de Miguel Ángel. 1499.



Piedad de Miguel Ángel. 1499.
Miguel Ángel es el escultor más importante del Cinquecento. Además de su actividad como escultor , practicó la arquitectura(construyendo la Bibioteca laurenciana de Florencia, la plaza del Campidoglio en Roma o interviniendo en la basílica de San Pedro en la que entre otras cosas diseñó su cúpula), la pintura (pintando la bóveda de la Capilla Sixtina y el Juicio Final en su ábside) y la poesía. Miguel Ángel nació en 1475 en Caprese, un pueblo de la Toscana. Si en sus primeras obras (la Pietá, La Virgen con el Niño de Brujas, el Baco, el David) vemos un clasicismo extremo, tempranamente aparecen en Miguel Ángel aspectos estilísticos nuevos que lo alejan del clasicismo y prefiguran el manierismo del que será motor y máximo representante: posturas quebradas e intranquilas, formas inacabadas y superficies rugosas y sin pulir y un recurso al Non finito que es una utilización consciente de la superficie mate y rugosa en su cualidad “ pictórica”.
En este Non finito podemos ver también la adscripción de Miguel Ángel al platónismo, con su creencia acerca de que la idea ya está contenida en el bloque de mármol y que el escultor es el agente que la saca a la superficie, de modo que, cuando esa idea está ya clara, ya ha aflorado, no es necesario insistir más en ella incidiendo en sus detalles.
Por lo general, las figuras de Miguel Ángel tendrán físicos poderosísimos, reflejo de la fortaleza espiritual que quiere atribuirles, de modo que sus esculturas, como sus pinturas también parecen representar a titanes.
Sin embargo, esta Piedad de Miguel Ángel que realizó con 24 años es todavía absolutamente clásica y una de las obras- cumbre del Renacimiento.
La escultura está tallada en un bloque de mármol de Carrara. La talla es cuidadosísima y las superficies aparecen minuciosamente pulidas, reproduciendo hasta el mínimo detalle de la anatomía de las figuras o las calidades y pliegues de las vestimentas. También llama la atención como crea efectos de claroscuro con la profundidad de algunas arrugas y pliegues de las ropas realizadas con el trépano.
La forma se concreta en una composición piramidal perfecta y cerrada, ejemplo de la racionalización clásica.
La Virgen está representada como una mujer muy joven y de idealizada belleza, cuyo dolor es presentado con un gesto de serena tristeza que evita cualquier presentación naturalista de los sentimientos que hubiera sido considerada indecorosa e inármonica. Por la misma razón, La Virgen tampoco muestra ningún gesto que delate el esfuerzo de sostener el cuerpo de Cristo que parece descansar en su regazo. la figura de Cristo posee un cuerpo apolíneo, armónico y proporcionado que tampoco muestra en su cuerpo ninguna huella del terrible martirio que ha sufrido.
La obra fue realizada por encargo de un cardenal francés para el Vaticano, en cuya basílica de San Pedro se encuentra hoy.
Muchos años despues, Miguel Ángel repitió el tema de la Piedad en imágenes ya plenamente manieristas como la Piedad del Duomo o la Piedad Rondanini.