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lunes, 21 de octubre de 2013

Portada de San Lázaro de Autun en Borgoña ( Francia) : Mediados del siglo XII

El tímpano de la catedral de San Lázaro de Autun en Borgoña ( Francia) es uno de los ejemplos más relevantes de la escultura románica del siglo XII. Se conoce el nombre de su autor, un tal Gislebert, que firmó con su nombre a los pies del Cristo que preside el tímpano. No sabemos nada de este autor pero podemos suponer que como otros muchos , pertenecería a alguna logia o grupo de tallistas itinerantes que se ganaban la vida recorriendo los caminos y yendo de un sitio a otro buscando ser contratados como canteros o escultores en las obras que se estaban realizando. 
La plástica de este periodo es como se puede ver, absolutamente antinaturalista. La representación se basa en la repetición de pautas y estereotipos. las figuras son rígidas e inexpresivas  reflejando los valores  de una sociedad feudal que justificaba su status en los derechos adquiridos . En una sociedad en la que, además todavía impera la teología neoplatónica agustiniana, la desconfianza hacia el mundo de los sentidos que se considera imperfecto, engañoso y que puede conducirnos al pecado, provoca este desinterés por una representación naturalista y fiel a la realidad. Las figuras son símbolos, arquetipos y deben transmitir unos determinados valores ligados a los de la sociedad profundamente religiosa e inmovilista en que se producen.
Eso no significa que el escultor descuide su técnica; aunque las formas sean, como hemos dicho,  estereotipadas y aunque no aparezcan escorzos y las formas parezcan excesivamente alargadas, las figuras han sido cuidadosamente talladas y pulidas. vemos que el escultor se preocupa por relaizar minuciosos detalles como los pliegues de vestidos y túnicas
En cuanto a la composición podríamos decir que se trata de una portada prototípica.  
En el abocinamiento de la puerta, unas jambas laterales rematadas por capiteles historiados sostienen las arquivoltas que rodean el tímpano semicircular. En la arquivolta exterior aparecen  medallones con temas profanos: Los signos del Zodiaco y los meses del año simbolizados por las labores agrícolas correspondientes a dichos meses.
En la arquivolta intermedia aparece una decoración de formas vegetales. en la interior la decoración se ha perdido aunque se sabe que aparecían representados los reyes de Israel y los 24 ancianos del Apocalipsis.
El tímpano aparece presidido por un Cristo insertado en una mandorla,sostenida por cuatro ángeles. Es curioso que en este caso no aparezca el característico Tetramofos ( Las representaciones simbólicas de los cuatro evangelistas).
La figura de Cristo no presenta escorzos y aparece absolutamente simétrica con sus brazos extendidos y sus piernas creando una especie de rombo.  Su gesto absolutamente inexpresivo , su rigidez  y la apliacióndel principio de frontalidad imponen un inmenso respeto y temor al fiel que lo contempla.
A la izquierda de Cristo podemos ver a San Pedro acogiendo a los justos en el Cielo. Sobre él, aparece una Virgen entronizada en Majestad, prefigurando en cierta manera un tema que va ser característico del Gótico: el de la Virgen intercediendo por la  Humanidad ante Cristo.
 A la derecha de Cristo vemos a san Miguel pesando las almas en una balanza,: A su lado haciendo trampas para intentar inclinarla de su lado, unos demonios hacen de contrapeso. A pesar de esto el fiel se eleva en gesto de adoración hacia el santo que lo acoge. Parece ser que el escultor prefirió no presentar la visión rigurosa habitual del románico según la cual muchos son los condenados por sus actos . Aquí el espacio dedicado al Infierno es menor que aquel en el que se representa el Cielo. Bajo el tímpano observamos el dintel horizontal en el que aparecen los muertos saliendo de sus tumbas en el día del Juicio Final, levantando la mirada hacia Cristo. Bajo la figura de Cristo un Ángel con una espada parece separa los condenados al Infierno situado en la parte derecha del tímpano( Un avaro con su bolsa, un borracho con un barril de vino,o una mujer cuyos pechos son mordidos por dos serpientes,...)  de los justos que van al Cielo situado en la parte izquierda del Tímpano ( que es la derecha de Cristo).Entre estos podemos ver las figuras de un peregrino a Jerusalén ( con su cruz), de un peregrino a Compostela ( Con su concha) y de dos obispos.
En esta parte del dintel aparece también otro ángel rodeado de Niños. 
Al tratarse de un tímpano grande, éste y  el dintel deben ser soportados también por el parteluz o columna que divide el vano de la puerta en dos.
  Todo el programa iconográfico de la portada románica tiene una finalidad concreta que cumplía a la perfección: Infundir en el fiel que iba a entrar en la Iglesia el temor de Dios, el miedo a la condenación eterna y la voluntad de enmendar su vida y  conducir sus acciones en la senda del Bien.

miércoles, 3 de noviembre de 2010

Catedral de Santiago, Compostela. Siglos XI y XII


Reconstrucción del aspecto original de la catedral de Santiago por el artista Fernando Aznar.

Vista en planta


Interior
Catedral de Santiago de Compostela.
Como sabemos, la peregrinación a Santiago , coincide con un modo de vivir la fe que va a ser enormemente popular en los siglos XI, XII y siguientes. Las peregrinaciones eran consideradas como caminos de purificación espiritual, de renovación o de penitencia aunque también había quienes las hacían en espera de ganar cierta gracia divina (Que Dios directamente o por intercesión de algún santo les concediera aquello que le pedían y por lo que hacían dicha peregrinación) .
Junto con Roma y Tierra Santa, Santiago fue uno de los objetivos principales de las peregrinaciones medievales y siguiendo unas rutas determinadas que partían de remotos puntos de Europa llegaban peregrinos de todos los países. El llamado Camino de Santiago francés que penetra en la península ibérica por Roncesvalles y atraviesa Navarra, la Rioja, Burgos , Palencia, León, Orense y la Coruña, fue también una extraordinaria vía de transmisión de la cultura y los conocimientos de la época y, como no puede ser menos, está jalonada de magníficos ejemplos de la arquitectura y el arte románicos.
A comienzos del siglo IX un ermitaño declaró haber descubierto, señalado por unas extrañas luces que aparecieron en el cielo, el sepulcro del Apóstol Santiago y el obispo de Iria Flavia comunicó el hallazgo al rey Alfonso II de Asturias que ordenó construir una capilla en dicho lugar. La capilla sería sustituida más tarde por un pequeño templo y ya en el año 899 por un templo prerrománico cuya construcción fue promovida por el rey Alfonso III, convirtiéndose ya en un importante lugar da peregrinaje.
Sin embargo, dicho templo fue completamente destruido en el 997 por el caudillo musulmán Almanzor que saqueó la villa de Santiago y se llevó un enorme botín a Córdoba.
En 1075 , coincidiendo con los que va a ser la edad de oro de las peregrinaciones a Santiago, se inició la construcción de la nueva catedral promovida por el obispo Diego Peláez. La construcción de este templo sufrió todo tipo de vicisitudes (interrupciones, rebeliones e incendios y destrucciones parciales) y aunque ya había sido consagrada en 1128, su consagración definitiva, que puede darse como fecha final de su edificación ( si no tenemos en cuenta intervenciones posteriores) fue ya en 1220.
La planta es de cruz latina y tiene 97 metros de longitud desde el Pórtico de la Gloria ( a los pies) hasta la capilla axial del Salvador en el extremo opuesto tras la girola. Y la anchura del transepto es de 65 m, por lo que la planta puede ser inscrita perfectamente en un rectángulo áureo.
Tanto el cuerpo como el transepto constan de tres naves. Dos capillas están adosadas a cada brazo del transepto. El templo muestra los elementos característicos de las iglesias de peregrinación. En la cabecera aparece una girola que facilita el acceso a las 5 capillas absidiales. A diferencia de las otras de planta de sección circular, la capilla situada en el eje del ábside es de planta rectangular.
La iglesia está enteramente construida en piedra con gruesos muros reforzados exteriormente por una arquería ciega formada por potentes contrafuertes que sostienen arcos de descarga de medio punto. Dichos contrafuertes coinciden con las separación de los tramos e que están divididas las naves. Una serie de robustos pilares que sostienen arcos formeros de medio punto dividen la nave central de las laterales. Los pilares tienen adosadas columnas sobre las que descargan los arcos fajones de las naves así como los ya mencionados arcos formeros.
Sobre las naves laterales, cubiertas por bóvedas de arista, se eleva la característica tribuna de las iglesias de peregrinación. Dicha tribuna, que recorre todo el perímetro de la iglesia, se abre a la nave central por medio de una arcada bífora (doble) de arcos de medio punto sostenidos por columnas dobles que a su vez se inscriben en un arco ciego. La tribuna se cubre con bóvedas de cuarto de cañón que recogen los empujes de la pesada bóveda de cañón que cubre la nave central y los trasladan a los muros exteriores de las naves laterales. Dicha nave central no está iluminada directamente sino que la luz llega a ella a través de las ventanas de las naves laterales, las de la tribuna y las del cimborrio situado sobre el crucero, quedando prácticamente en penumbra, lo que contrastaba con la imagen más luminosa del altar ya que en el ábside si se abrían ventanas que iluminaban éste directamente con una luz algo más intensa, atrayendo la mirada del fiel hacia la zona dónde se hallaba aquello que le había llevado hasta Santiago, ya que bajo el altar se encuentra la cripta que alberga el sepulcro del Santo.
El cimborrio antes mencionado era originalmente un tambor de sección octogonal sobre trompas sobre el que se elevaba una cúpula mientras que en el exterior aparecía rematado por una pirámide.
El rotundo aspecto exterior, contrasta con la elegancia y la armonía de las proporciones aplicadas en su interior.
Originalmente, la Iglesia tenía nueve torres, dos en cada fachada ( Pies, Brazo norte y brazo sur del transepto) y el cimborrio del que acabamos de hablar.
También hemos de destacar la maravillosa decoración escultórica entre la que podemos mencionar la Puerta de las Platerías, abierta en el extremo sur del transepto y obra del maestro Esteban y, sobre todo, el llamado Pórtico de la Gloria, situado a los pies de la catedral y realizado por el francés Maestro Mateo, que también dirigiría la construcción de los último tramos del cuerpo de la catedral.. El pórtico de la Gloria , como corresponde a una obra realizada ya a finales del siglo XII, puede ser considerada, tanto formal como temáticamente como una obra del Protogótico o , al menos, como una obra de transición del Románico al Gótico.
La iglesia sufriría numerosas intervenciones y modificaciones siendo la más radical la llevada a cabo por el arquitecto barroco Casas Novoa entre finales del siglo XVII y comienzos del XVIII cuando, entre otras cosas, se edificó a los pies de la iglesia la Fachada del Obradoiro que modificaba radicalmente la imagen de ésta.

miércoles, 21 de octubre de 2009

El pórtico de la Gloria en la Catedral de Santiago de Compostela.




En la Edad Media Santiago era con Roma y Tierra Santa uno de los destinos de las peregrinaciones más populares de la Cristiandad. Según la tradición, Santiago albergaba el sepulcro del apóstol Santiago, lo que hizo que se encaminaran hacia allí miles de fieles provenientes de toda Europa.
De este modo, el camino de Santiago, fue un factor determinante en la difusión de ideas y las formas artísticas del románico por las tierras que recorre del norte de España.
La Catedral que se construyó para albergar el sepulcro del Santo y acoger a todos los peregrinos es un ejemplo típico de las llamadas iglesias de peregrinación, A su construcción acudieron numerosos talleres o logias de canteros y escultores entre los que se encontraba el del francés Maestro Mateo, que había trabajado en la decoración escultórica de la desaparecida catedral románica de Pamplona y que en Santiago realizará su obra cumbre: El Pórtico de la Gloria.
El pórtico de la Gloria es un pórtico triple realizado en piedra que se abre a los pies de la Catedral de Santiago. Originalmente se encontraba en el exterior de la iglesia pero con la construcción en el siglo XVIII de la Fachada del Obradoiro ante él, quedó protegido por ésta y el espacio situado entre ambos se transformó en una especie de nártex.
De las tres puertas sólo la central, más grande, posee un tímpano. Sin embargo la profusa decoración escultórica lo invade todo. No sólo el ya mencionado tímpano, sino las arquivoltas los capiteles, las jambas y las basas de éstas.

Se trata de un pórtico realizado en veinte años entre 1168 y 1188 de estilo románico aunque con aspectos que prefiguran la estética del gótico, estilo que en esas fechas estaba apareciendo en algunas catedrales del norte de Francia. La plástica románica se caracteriza por la estereotipación, la rigidez y la ausencia de naturalismo aplicadas a sus figuras., reflejo de la rigidez de la sociedad feudal que rige en este periodo. El desdén por lo sensible caracteriza también una sociedad que cree en la supremacía de lo espiritual sobre lo material que considera un reflejo imperfecto y engañoso de aquel. Sin embargo, determinados aspectos nos hacen ver en el Pórtico de la Gloria cierta evolución respecto a estas características. Así, en las posturas de los personajes, sus anatomías o las arrugas de las ropas que visten, correctamente realizadas, vemos como el escultor ya no ha repetido pautas y estereotipos aprendidos sino que ha observado la realidad y ha extraído elementos de ella que ha intentado representar de un modo más fiel. Además los rostros ya no se tallan de un modo convencional,  antiindividualista, siguiendo una serie de pautas ; aquí los rostros no parecen todos iguales y hay un intento de caracterizarlos individualmente y las figuras no se representan de un modo rígido, frontal e inexpresivo sino que, por ejemplo en las jambas, observamos como los apóstoles representados en ella aparecen en posturas y gestos más naturalistas , aparentando estar conversando entre si u observando a los fieles que atraviesan las puertas.
En cuanto a la iconografía, en el Pórtico de la Gloria encontramos muchos de los temas más característicos de la plástica medieval. En el centro del tímpano aparece la figura de un Cristo Rey coronado mostrando las llagas del martirio: las heridas de clavos en manos y pies y el lanzazo del costado. Cristo aparece rodeado del Tetramorfos, aunque en este caso el escultor representó a los evangelistas como personas que portan es su regazo el símbolo que les corresponde a modo de mesa sobre la que escriben ( San Lucas el buey, San Marcos el león, San Juan el águila y aunque a San Mateo lo simboliza un hombre aquí aparece escribiendo sobre un cofre que alude a su actividad anterior como recaudador de impuestos). Unos ángeles aparecen portando los instrumentos del martirio de Cristo, entre ellos la cruz, los clavos, la lanza que le traspasó, la columna a la que le ataron para azotarle y otros. Esta representación de un Cristo que sufre y muere y que alude a su carácter humano aparece ahora y se hará muy popular en el gótico, frente a los Cristos románicos anteriores que se mostraban rígidos, todopoderosos, lejanos y como jueces rígidos, impasibles e implacables.
En la arquivolta que rodea el tímpano tenemos una de las representaciones más bellas y curiosas del pórtico apareciendo 24 personas que portan instrumentos musicales (algunos de los cuales han podido ser reconstruidos y utilizados en base a la representación de ellos que aquí aparece). Dichas personas son los 24 Ancianos del Apocalipsis y en ellos sorprende la variedad de posturas y gestos (conversando, riendo,…) con los que han sido representados. En el parteluz aparece la figura sedente de Santiago Apóstol, con el bastón de peregrino. Santiago aparece portando un pergamino en el que está escrito Misit me Dominus (Me envió el Señor). A sus pies, el capitel sobre el que se alza representa las figuras de la Santísima Trinidad.
Tanto en las jambas de la puerta central, así como en las de las dos puertas laterales, aparecen representados apóstoles, profetas y otras figuras. Todos ellos están coronados con su respectivo capitel en el que se representan diferentes animales (aves, casi siempre con cabezas humanas y otras cabezas de animales) y motivos de hojas.
En las Arquivoltas de la puerta derecha vemos uno de los temas más representativos del arte medieval: El Juicio Final. La doble arquivolta aparece dividida en dos mitades por las cabezas de Dios Padre y Dios Hijo, situadas en el centro de ella. A la derecha los condenados sufren el tormento por parte de monstruos demoníacos que los arrastran, torturan y devoran. A la izquierda las almas de los justos simbolizadas por niños son acogidas en el Paraíso por ángeles que los abrazan. En las arquivoltas de la puerta izquierda parecen diferentes personajes del antiguo Testamento.
Las esculturas presentan restos de la policromía original que, como era habitual, las cubría por completo,

jueves, 3 de septiembre de 2009

Iglesia de San Martín de Frómista. Posterior a1066.Frómista, Palencia.




Iglesia de San Martín de Frómista. Posterior a 1066.Frómista, Palencia. Es un ejemplo canónico de iglesia románica del Camino de Santiago.
Como sabemos, el Románico se desarrolló en los siglos XI y XII, es decir en la Alta edad media, en plena época feudal. Ésta era un sociedad básicamente rural, muy rígida,jerarquizada y estanca en las que la mayoría de la población eran siervos que trabajaban las tierras de los señores feudales, sometidos en ocasiones a las arbitrariedades de éstos. La importancia de la religión era muy grande y la vivencia de lo religioso muy intensa, como los testimonian el que la práctica totalidad del arte de este periodo que se conserva sea de carácter religioso o las peregrinaciones, fenómeno que comienza a darse en esta época y que en el caso del Camino de Santiago (una de las vías de peregrinación más importantes de la cristiandad junto con la de Roma y Tierra Santa), tendrá una enorme importancia en la difusión de las formas románicas por las regiones atravesadas por él. Además, Órdenes monásticas como la de Cluny van a tener un enorme desarrollo, lo que también favorecerá la circulación de ideas, conocimientos, técnicas y formas artísticas.
San Martín está en Frómista, Palencia en pleno Camino de Santiago y esta iglesia es un ejemplo característico de la arquitectura vinculada a él.Su planta es de cruz latina con tres naves y un triple ábside como prolongación de cada una de éstas. Está construida en piedra, siendo sus muros gruesos y con pocos vanos abocinados . Unos gruesos pilares sostienen los arcos formeros de medio punto. Tanto la nave central como las laterales están cubiertas con bóvedas de cañón fajadas, mientras que sobre el crucero observamos un cimborrio formado por un prisma de planta octogonal que en el interior aparece sobre trompas y rematado por una cúpula. La imagen del interior de la iglesia es muy cambiante a lo largo del día ya que por las mañanas la luz solar que entra por las ventamnas de los ábsides y la parte occidental del cimborrio aporta claridad suficiente, mientras que por la tarde el interior queda casi en penumbra.Los ábsides están cubiertos por bóvedas de horno( también llamadas de cuarto de esfera o semicúpulas). En el interior llama la atención el empleo del ajedrezado jaqués(Se llama así a una decoración formada por una banda de varias líneas de prismas rectangulares o cilindros alternándose con huecos tallados en piedra, característicos de la Catedral de Jaca y que se difundieron por otras zonas del Camino de Santiago)en el arranque de las bóvedas o del cimborrio, así como la enorme variedad formal de los capiteles, ya que encontramos historiados de carácter religioso e incluso mitológico, de formas vegetales o de entrelazamientos de formas geométricas.
Dos torres de planta circular flanquean la fachada occidental. En el exterior vemos tres bandas horizontales de ajedrezado jaqués(ver la 2ª foto)recorriendo prácticamente todo el perímetro de la fachada , una coincidiendo con la base de las ventanas, otra con el arranque de los arcos y que se curva en torno a ellos y una tercera bajo la cornisa bajo la cual además observamos unos curiosos canecillos (especie de pequeñas ménsulas con formas de figura humana o de animales tanto reales como fantásticos).

domingo, 9 de agosto de 2009

Sainte Foi de Conques . Finales del siglo XI y comienzos del XII





Sainte Foi de Conques está situada en el sur de Francia y es una de las iglesias de peregrinación más características del románico, ya que guardada algunas de las reliquias más veneradas en dicha época.
Como sabemos, el románico se desarrolla durante los siglos XI y XII, en plena época feudal, en una sociedad piramidal formada pos clases sociales absolutamente estancas dónde una minoría de señores feudales dominaba la vida de una mayoría de siervos. En esta época, los monasterios eran grandes centros de poder, ya que eran poseedores de extensas tierras, pero también eran grandes centros de transmisión de cultura desde sus bibliotecas y sus talleres de copias de libros. Una de las órdenes monásticas más representativas de esta época fue la de Cluny ya que con su enorme extensión por Europa contribuirá a difundir el saber pero también los procedimientos constructivos del románico.
La iglesia de la Sainte Foi tiene planta de cruz latina con tres naves en el cuerpo, un transepto también formado por tres naves con dos absidiolos ( Pequeñas capillas) anexos a cada brazo y una cabecera con girola desde las que se accede a otras tres capillas absidiales. Los gruesos muros de piedra reforzados con contrafuertes,combinan el sillar y la mampostería y en ellos, como es habitual en el románico, se abren pequeñas ventanas abocinadas, todo ello con el fin de ofrecer suficiente contrarresto a los empujes de las pesadas bóvedas.
En el interior, observamos unos gruesos pilares de sección cuadrada que tienen columnas adosadas en sus cuatro caras. Los arcos formeros ( se llaman así los que separan la nave central de las laterales) son de medio punto. Las naves laterales, más bajas que la central, están cubiertas por bóvedas de arista ( Intersección de dos bóvedas de cañón perpendiculares ) y sobre ellas, y como es característico en las iglesias de peregrinación, observamos una tribuna  cuya función podía ser la de ofrecer más espacio de acogida a los peregrinos y que en este caso tiene la particularidad de extenderse también por prácticamente todo el perímetro interior de la iglesia, tanto sobre las naves laterales del transepto como sobre la girola. La tribuna se abre a las naves centrales con ventanas pareadas formadas por arcos de medio punto peraltados y está cubierta por bóvedas de cuarto de cañón que sirven para contrarrestar los empujes de la bóveda de cañón que cubre la nave central.
Como hemos dicho, las naves centrales del cuerpo y del transepto, más altas que las laterales, están cubiertas por bóvedas de cañón fajadas.
Sobre el crucero unas trompas sirven de apoyo de un cimborrio formado por un tambor octogonal rematado por una cúpula octogonal nervada que en el exterior aparece cubierta por una pirámide apuntada.
Las ventanas abocinadas del tambor permiten la iluminación natural del crucero.
El deambulatorio o girola que rodea el ábside es otro de los elementos característicos de las iglesias de peregrinación ya que permitía acceder a los fieles a las capillas absidiales, dónde podían venerar las reliquias, sin molestar ni interrumpir las ceremonias que se celebraban en la iglesia.
La volumetría exterior parece no delatar la gran diferencia de alturas entre la nave central y las laterales ya que ésta es compensada por la altura de la tribuna que casi alcanza la altura de la nave central. También en el exterior, vemos como la superficie del ábside está articulada con unos arquillos ciegos en la cornisa y unas serie de columnas adosadas, semejantes a las bandas lombardas que revelan la influencia de los canteros lombardos en esta construcción.


Otro de los elementos característicos y más importantes de esta iglesia es su decoración escultórica, destacable en los capiteles pero sobre todo en el magnífico tímpano de la portada oeste ( a los pies de la iglesia) dividido en tres bandas horizontales. El tema principal es el Juicio Final , presidido por una imagen de Cristo como juez insertado en una mandorla y con un brazo alzado como en actitud de emitir un veredicto en el centro de la banda central. En la banda superior aparecen unos ángeles tocando unas trompas y otros sostienen la cruz y la lanza, instrumentos del martirio sufrido por Cristo. En el lado izquierdo de la banda central, unos santos y bienaventurados encabezados por la Virgen María se acercan a Cristo mientras que a la derecha unos pecadores que intentan acceder al Cielo son rechazados por unos ángeles, mientras que más a la derecha unos demonios atrapan a otros pecadores para conducirlos al infierno. En el nivel inferior vemos la representación del Cielo, a la izquierda y del infierno a la derecha. Es curioso como ambos aparecen insertados en una construcción con una cubierta dos aguas pero mientras que el Paraíso aparece como algo ordenado, con una serie de arcos de igual anchura entre los que aparecen los bienaventurados presididos por Abraham en el arco central, el infierno es un espacio caótico dónde los demonios, presididos por Satanás aparecen castigando a las representaciones simbólicas de los siete pecados capitales.
Las figura tenían originalmente una policromía de la que todavía hoy se observan restos.
Como es característico en una sociedad inmovilista y antiindividualista como es la feudal, la plástica que observamos en Conques es escasamente naturalista y por el contrario vemos una gran estereotipación y rigidez en la representación con unas figuras que son arquetipos y símbolos llenos de convenciones que buscan transmitir unos valores dominantes, desdeñando la representación de las formas naturales que eran consideradas inferiores a lo espiritual.
El propósito principal de la representación del Juicio Final era imponer a los fieles que se acercaban a la iglesia la disposición para buscar una transformación espiritual. No por nada, en la base de dicho tímpano se podía leer: “ Pecadores, si no cambiáis vuestras costumbres, sabed que sufriréis un terrible castigo”.