miércoles, 7 de agosto de 2013


El puente de Burceña. Aurelio Arteta. 1925-1930.

A comienzos del siglo XX, se desarrollará en Euskadi la llamada pintura etnográfica que conectará con la incipiente sensibilidad nacionalista desarrollando temas del mundo rural vasco y reproduciendo sus paisajes y gentes. 
Será curioso ver como esta pintura idealizará dicho mundo, convirtiéndolo en una especie de Arcadia de bellas mujeres y recios, vigorosos baserritarras, pero también quizás esto responda a un inconsciente sentimiento de culpa de los industriales vascos que la demandaban y compraban, por haber sido promotores de la industrialización  causante de la radical transformación que se estaba operando en el país. Así, esa mirada idealizada sería el intento de testimoniar y recuperar ese mundo tradicional que, seguramente, no había sido en realidad tan idílico como se describía en dichas pinturas. 
Los pintores etnográficos se distanciarán, en general, de los procedimientos impresionistas, para inspirándose en tendencias simbolistas o en otras más conservadoras, pintar unos cuadros cuyos protagonistas serán, como hemos dicho, los personajes del mundo rural vasco representados como si de un estudio etnográfico se tratara, resaltando los rasgos considerados prototípicos de la raza vasca. De este modo, los personajes se convierten en tipos que personalizan las características y virtudes atribuidas a éstos.
En estos años y paralelamente al desarrollo de las llamadas Vanguardias históricas, veremos como los artistas vascos, que seguirán acudiendo a París para formarse, conocerán allí dichas vanguardias, pero, por lo general, como ya había ocurrido  antes, introducirán muy tímidamente en su obra los avances propugnados por éstas.
El bilbaíno Aurelio Arteta que nació en Bilbao en 1879 es , junto a Francisco de Iturrino, uno de los pintores vascos más importantes de estas primeras décadas del siglo XX. De sólida formación académica, recibió becas para estudiar arte y pintar  en 1902 en París dónde conocería las corrientes postimpresionistas. Un viaje posterior a Italia le hizo descubrir el arte renacentista por el que siempre declararía su admiración.
 En Arteta se aúna cierto sensibilidad nacionalista que se patentiza en su interés por lo etnográfico y lapintura de costumbres junto  a una inquietud social de inspiración socialista que le llevará a reflejar en algunas de sus obras el ambiente de los barrios obreros y de las fábriicas. En su obra el dibujo tiene una gran importancia y podremos observar como evoluciona de un estilo inicial en el que la línea de un dibujo seguro y naturalista se combina con una pincelada empastada hasta los cuadros que aproximadamente  a partir de 1925 tenderán a una mayor estilización e idealización de anatomías  y rostros y en las que se pueden observar tímidas influencias del cubismo con reminiscencias de los Quattrocentistas y manieristas italianos como reflejo de las tendencias clasicistas y de la llamada “ Vuelta la orden” imperantes en lesos años.
 Arteta era muy autoexigente, lo que hace que su obra , siempre en evolución, sea bastante exigua. En ella encontramos cuadros de tendencia etnográfica como otros de cierta crítica social en los que aparece la influencia del cubismo ( como es el caso del cuadro de la imagen), hasta cuadros  influenciados levemente por la pintura metafísica.
Arteta llegó a ganar en dos ocasiones el Premio nacional de pintura y fue miembro de la Academia de Bellas Artes de San Fernando y director del museo de  bellas Artes deBilbao del que dimitiría al  reprochársele ciertas adquisiciones  e impedirle otras  (Entre ellas, el cuadro de  Gauguin que adquirió para el museo y otras obras del mismo artista que no le dejaron comprar por  no entender su valor el patronato del museo)
A causa de la guerra civil, Arteta partiría al exilio primero a Francia y luego a México dónde falleció en un accidente de tranvías en 1940.
Entres sus obras podemos destacar los frescos que realizó para la sede del Banco de Bilbao en Madrid, o los cuadrosLa Galerna, Al mercado, Los Naúfragos, Romería Vasca, o este puente de Burceña que vamos a comentar. 
 El Puente de Burceña es un óleo sobre lienzo de 83,5 x 100cm. que Arteta pintó entre 1925 y 1930.
La composición está dominada por el rombo que marcan las barras de hierro de la estructura del puente. Aunque el dibujo de base ha tenido importancia en la composición el color aplicado con gran variedad de recursos pictóricos permite que digamos que hay una valoración de lo pictórico.
 La gama de colores es amplia combinándose los fríos grises y azulados con cálidos rojizos y marrones. Arteta no renuncia a la perspectiva y crea por medio del dibujo la sensación de profundidad. Emplea también un cierto claroscuro aunque no tradicional y con ciertos ecos cézannianos o cubistas para crear la sensación de volumen; así podemos observar las pinceladas de negro de distinta densidad que emplea para crear las sombras en la figura recostada en la barandilla.
El tema es característico del interés de Arteta por los temas sociales y los paisajes industriales y obreros. El puente del ferrocarril de Burceña está situado sobre el río Cadagua entre Bilbao y Barakaldo y tras el podemos observar  unas  típicas viviendas obreras de principios de siglo y la chimenea de una fábrica.
  La imagen transmite cierta melancolía que remarcada por el gesto abatido de la figura apoyada en la barandilla  y  que subraya la pobreza del ambiente representado con  la calle sin asfaltar, la ausencia de vegetación, o el agua amarilla y contaminada del río en el que bebe un caballo pero también por el tratamiento del color.
 El Puerte de Burceña es uno de los cuadros más representativos del enorme talento de su autor.

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