martes, 19 de abril de 2016

El baño turco Jean Dominique Ingres. 1862.
 Ingres fue uno de los pintores más representativos del Neoclasicismo francés. Como sabemos, el Neoclasicismo, ligado al espíritu de la Ilustración  de la que es contemporáneo y al racionalismo que propugna ésta , defiende una vuelta a las formas de la tradición clásica griega y romana, proclamando su perfección y el deber de imitarlas. De este modo, se desarrollará además de una estética, un estudio pormenorizado y riguroso del Arte griego y romano, impulsado por las Academias nacionales de Arte, que animarán a sus miembros a estudiar in situ las ruinas griegas y romanas.
Como por entonces , no se conocían pinturas griegas o romanas, los pintores neoclásicos, reaccionarán contra la estética del Barroco y del Rococó y defenderán una pintura que beberá , en parte, de los modos de pintar  del Renacimiento, volviendo a dar una importancia absoluta al dibujo como constructor de la imagen pictórica y aplicando la pintura cuidadosamente  con pinceladas que se funden y veladuras que crearán una superficie pictórica absolutamente homogénea.  En  general , las composiciones neoclásicas son estables y están basadas en líneas horizontales y verticales y las posturas de los personajes tienen algo de rígido que evoca la estatuaria griega. Los temas tratados serán mitológicos e históricos con una evidente voluntad didáctica vinculada también a los propósitos de la Ilustración.

Ingres nació en Montauban, en el Sur de Francia, en 1780, hijo de un pintor y escultor de fama local. Su padre le animó a desarrollar una carrera como pintor que le llevaría primero a a la academia de Toulouse para formarse y luego a París dónde hacia 1796 entraría en el taller del pintor neoclásico francés más apreciado entonces; Jacques Louis David. Ingres tenía un gran dominio del dibujo y se estableció por su cuenta buscando convertirse en un pintor de Historia (Se llama así al pintor que pinta temas históricos). Sin embargo, las instituciones que solían hacer este tipo de encargos no recurrieron a él y tuvo que sobrevivir de mala gana como pintor de retratos como los tres maravillosos retratos que realizó de miembros de la familia Rivière,. Más adelante marchó a Roma y  tras la caída de Napoleón a quien había retratado, pasó dificultades que no desaparecieron hasta que se congració con el público parisiense en 1824 cuando presentó en esta ciudad “ el Voto de Luis XIII” que recibió los más grandes halagos. A partir de entonces y hasta su muerte fue cosechando grandes éxitos y recibió esos tan deseados encargos de cuadros de temática histórica. Pero además siguió realizando retratos de la alta burguesía y la aristocracia de la época en los que pondrá gran interés en representar a la perfección las calidades y texturas de los lujosos vestidos y joyas que vestían para destacar su status. También a lo largo de su vida realizó numerosos cuadros de desnudo femenino en los que destacará su exquisito dibujo. La obra de Ingres evolucionó desde el Neoclasicismo de su juventud hacia un academicismo en el que se introducirán temas históricos y exóticos( sobre todo para ambientar sus imágenes de desnudo). Ingres fue también un pintor acomodaticio con el poder al que buscó satisfacer y cuando falleció, era un personaje admirado, con gran influencia en la Academia y que llegó a ser nombrado senador por Napoleón III. 
 El Baño turco  es un cuadro que Ingres acabó de pintar en 1862, cuando tenía 82 años ( como puso en el cuadro). El cuadro era originalmente de formato rectangular y fue modificado por Ingres convirtiéndolo en un tondó ( un cuadro de forma circular)de 108 cm de diámetro.
 Como es habitual en Ingres, un cuidadoso y preciso dibujo previo es el constructor de la imagen. Los colores se aplican por medio de cuidadosas pinceladas indistinguibles y de ligeras veladuras, creándose una superficie absolutamente homogénea en la que no hay valoración de lo pictórico. En el cuadro hay un  sutil equilibrio de tonos cálidos, ( los carnes sobre todo pero también el rojo de la alfombra del primer plano) y los fríos ( con los verdes del espacio arquitectónico). Una luz difusa baña la escena generando un leve claroscuro que modela suavemente los cuerpos. Ingres aplica la perspectiva aérea  de modo que las figuras del primer plano aparecen con los colores más saturados y los contornos más marcados( en especial la figura que vemos de espaldas con un turbante y tañendo un instrumento de cuerpo que tiene una tonalidad ligeramente distinta a la de las figura contiguas y que además es una nueva versión de la  famosa “ Bañista Valpinçon” que Ingres había pintado  en 1808), mientras que las figuras del fondo aparecen en tonos menos saturados y contornos más difuminados.
 Ingres demuestra su maestría como dibujante en el muestrario de posturas con bellos escorzos de las figuras femeninas de cuerpos voluptuosos y sensuales. Muchos de estos cuerpos son versiones de dibujos y cuadros anteriores como ya lo hemos dicho de la inspirada en la Bañista Valpinçon o la figura femenina que aparece recostada con los brazos alrededor de la cabeza y que se basa en un dibujo de 1819 para el que había posado su primera mujer.
 El tema del cuadro responde a ese interés por los mundos exóticos y en especial por Oriente que se había despertado paralelamente a la aparición del Romanticismo. Ingres, como muchos de sus contemporáneos,  había leido los relatos de una aristócrata inglesa, Lady Montagu que en el siglo XVIII había vivido en el Imperio otomano y se había introducido en los harenes y baños turcos describiendo éstos últimos como mundos de intensa sensualidad , dónde, según decía ella, centenares de mujeres desnudas descansaban lánguidamente disfrutando de un café o un sorbete , de un baño o un masaje relajantes, mientras sus jóvenes esclavas  peinaban sus cabellos. Este mundo despertó la imaginación de Ingres que pintó numerosas escenas de desnudo ambientadas en estos exóticos escenarios ( La antes mencionada Bañista Valpinçon, la Gran Odalisca, La odalisca con esclava, ...).  Ese ambiente de profunda sensualidad de actitudes lánguidas e indolentes es una de las características del cuadro, cuya intención erótica es evidente.
Quizás la modificación del formato , convirtiéndolo en un tondó fuera un recurso de Ingres para acrecentar la sensación de que la sugerente escena está siendo contemplada  a través de un agujero ,a modo de gran hueco de cerradura, haciendo del espectador una especie de indiscreto mirón o voyeur.
El cuadro fue comprado por un familiar de Napoleón III que se desprendió de él poco después, ya que su mujer lo consideraba indecoroso. Así pasaría a las manos de Khalil Bey,  un coleccionista turco que vivía en París y que poseía una nutrida colección de pintura erótica de la que formaba parte también “ el origen del mundo” de Courbet.
 El Baño turco recibió grandes halagos del pintor impresionista Degas, que era un ferviente admirador de Ingres de quien llegó a atesorar algunos dibujos. 


Desde  1911, el Baño turco forma parte de la colección del Louvre.

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